Reducción de pechos. Mi experiencia. Parte 1

¡Muy buenas! Hace ya bastante que quería escribir esta entrada. Me lo he pensado muchísimo, pero bueno, al final me he decidido. Puede que mi experiencia os ayude e incluso os anime a alguna de vosotras. La cuestión es que no es fácil decidir hacerse este tipo de intervención, pero yo voy a contar mi experiencia, mía y sólo mía. Así que si os apetece o si os interesa, quedaros a leer.

Lo primero que tengo que decir es que en el momento en que estoy escribiendo esta entrada aún NO me he operado. Mi operación está prevista para mediados de diciembre, así que aquí simplemente voy a contar los pasos previos.

¿Qué talla de pecho tengo? 

Bueno, yo vengo usando más o menos, una talla 125. Todo esto es un tema porque el tallaje de los sujetadores cambia según el fabricante. Además, una cosa es el contorno y otra la talla de la copa. Yo a día de hoy no sé qué talla de copa uso. 

¿Por qué decidí operarme?

A mí me habían sugerido (amigos, familiares) que me redujera los pechos. Yo nunca presté atención, es una cosa que no pensaba hacerme, simplemente. Ni siquiera era miedo, sólo que no lo contemplaba. Vivir con una delantera grande es incómodo pues limita muchas cosas de la vida cotidiana. Por ejemplo, algo tan sencillo como dormir. Hay chicas a las que les cuesta dormir bocabajo. A mí sin embargo me cuesta dormir de lado. El hacer deporte es toda una aventura. No hablemos de ropa, bikinis y sujetadores. 

Todas las camisas se me abren, aunque la mayoría me quedan pequeñas. Me tengo que comprar el bikini que me esté bien y no el que me guste y jamás en la vida he usado sujetadores bonitos, si no que tengo que usarlos de señora mayor, quitarles los aros y aún así no suelo estar cómoda.

Pero bueno, lo peor es el tema de la espalda. Yo venía con muchos dolores de espalda. El estar media hora de pie es un suplicio. Ir al centro comercial es acabar con un dolor de espalda tremendo. Sin embargo, yo pensaba que eso era algo que le pasaba a todo el mundo, no le daba demasiada importancia.

Un día, porque yo soy así, decido las cosas de un momento a otro, pensé que estaba harta. Eso fue en abril de 2013. Ya estaba harta de la incomodidad y de todo, así que yo misma ya me dije que tenía que poner una solución, y eso fue lo que hice.

¿Cuál es el primer paso?

El primer paso depende de tu presupuesto. Si puedes permitírtelo, puedes hacerte la operación en una clínica privada. Los precios de una intervención de este tipo van desde los 5000€ a los 8000€. Si optas por esta solución, lo mejor es informarse muy bien, acudir a un sitio adecuado, no hagáis ninguna locura, buscad un sitio que os de confianza aunque os cueste un poco de más dinero.

En mi caso, yo no puedo permitirme una clínica privada, así que me fui a mi médico de cabecera. Le comenté la situación y en seguida me derivó al hospital.

La primera consulta es en cirugía general. A mí me vio una cirujana. Este profesional es el que va a decidir si te pasa al cirujano plástico o no. Como le dije que pensaba que me podría estar afectando a la espalda, ella misma me derivó al traumatólogo también. Me mandó una ecografía (el procedimiento general indica que hay que hacer mamografía, pero consideró que era demasiado joven para ello) y nada, a esperar la cita del cirujano plástico.

Tengo que deciros que esto es lento. Como os comenté arriba, mi médico de cabecera me dio el volante en abril de 2013 y el cirujano general me ve por primera y única vez en agosto de ese mismo año, así que hay que armarse de paciencia.

Siguiente paso

Para finales de agosto me dan cita para la ecografía, en la que no encuentran ningún tipo de anomalía, y para el cirujano plástico. Este lo que va a hacer es medir los pechos, ver el tamaño, si hay algún tipo de malformación y decidir si te da el visto bueno para la operación o no.

De entrada, según me dio a entender él, parecía que estaba dentro de los parámetros. Sin embargo, una vez me mide, me dice que no entro dentro de los requisitos mínimos para que la operación se haga por la seguridad social. Que estoy en el límite casi, que incluso en un pecho ése límite se rebasa, pero que el otro no y que no me puede dar el sí en ése momento.

Imagínense, se me viene el mundo abajo. Me había llevado tres meses concienciándome, viendo que con la operación iba a tener una vida un poco mejor. Entonces es cuando me sugiere que él tiene una clínica privada en la que hace este tipo de intervenciones a menudo. 

No sé qué fue lo que me dio, pero me faltó echarme a llorar. Le dije que me dolía muchísimo la espalda, que esto no era calidad de vida, que además me parecía que era muy joven para estar toda la vida así. Su respuesta fue que si tuviera complejo, un informe psicológico ayudaría.

No tengo complejo

Para ser sinceros, yo no tengo complejo. No os miento al decir que no me gusta cómo me queda la ropa, que no me gusta mi cuerpo así, pero que eso es algo que no me preocupa. Yo no tengo problema en ponerme un bikini o en ponerme un escote, no llego al punto de otras chicas que para ellas es un problema estético. Esto no es malo, cada una es como es y le molesta una cosa, pero tengo que ser honesta y decirlo. 

Entonces le dije que si valía más un problema estético que una espalda mal, que evidentemente ésta no iba a mejorar nada, que un complejo. Le dije que no quería estar así toda la vida, que era demasiado joven que por favor me metiera en la dichosa lista de espera.

Ahí, no sé si viendo que no iba a pasar por el aro de ir a la sanidad privada o ya simplemente por darme la oportunidad, me dijo que antes de darme el no rotundo, íbamos a esperar el informe del traumatólogo. Según lo que éste dijera, decidiría.

¿Qué me pasa en la espalda?


Recordemos que todo esto pasa a finales de agosto de 2013, precisamente el día de mi cumpleaños (así que no os imagináis el disgusto). Yo llegué a casa llorando, y a parte con un cabreo monumental. Pagamos impuestos para tener una sanidad accesible, no para que el cirujano que cobra del trabajo de mi padre me quiera engatusar y llevarme a la privada para llevárselo él calentito. Si esto lo decido yo en 2010, o en 2007 cuando cumplo 18 años, seguramente no habría tenido ningún problema. Pero ya estábamos en plena crisis y con los recortes pues es lo que pasa.

El traumatólogo me ve justo dos meses después. Simplemente con verme la postura, me dice que claramente tengo escoliosis, además, bastante pronunciada. Me dice que el dolor no es normal, que todo el mundo no lo tiene (yo pensaba que si alguien estaba una hora de pie le dolía la espalda sí o sí) y que tengo que seguir mirándome eso. Por lo pronto, hace un informe donde solícita al cirujano plástico la intervención, en el que deja claro que esta me va a mejorar bastante la dolencia que padezco en la espalda. 

Consulta con el cirujano y lista de espera

A finales de diciembre me ve de nuevo el cirujano plástico. Me dieron ganas de arrojarle el informe a la cara. Yo ya estaba pensando en ir al psicólogo. Siendo honesta, hasta pensé en exagerar el complejo. No es algo muy lícito, no me siento orgullosa de ello, pero estaba ya un poco desesperada, si ya no valía con el informe del traumatólogo, ése era el último recurso que me quedaba,

Finalmente el cirujano plástico acepta la intervención después de ver el informe de la traumatóloga y me incluye en la lista de espera. Me dice que tardará más o menos un año y que ya sólo queda esperar.

¿Un año? ¿De verdad?

Ahí ya me quedé bastante más tranquila. Pero a mí un año, tal y como estaba la situación, me parecía ser demasiado optimista. Poco más de un año después le pregunté a la madre de una amiga, que trabaja en temas de administración en la sanidad de Cádiz, que cómo estaba el tema, si me quedaba mucho o poco, porque no sabía nada. Ella me dice que me arme de paciencia de nuevo porque al menos me quedan dos años. 

En todo este tiempo, mi espalda cada vez está peor. Sufro de dolores a diario, me duele estar sentada, me duele estar de pie... mi médico de cabecera me receta Enantyum para el dolor y vuelvo, en la primavera de 2015 a visitar al traumatólogo. Me encuentro que el tema de los recortes está cada vez peor, el traumatólogo duda mucho si hacerme pruebas o no porque realmente no le da mucha importancia, pero finalmente me hacen  una resonancia y unas radiografías, en agosto y septiembre de ese mismo año. A día de hoy están los resultados en mi historial, mi médico de cabecera me dice que aprece una leve escoliosis y una leve hernia en una de las vértebras, pero sigo esperando la cita del traumatólogo. Tengo que decir que un quiromasajista, la médico de mi gimnasio y el cirujano que finalmente me va a operar no han visto que la escoliosis sea leve, si no al contrario, bastante pronunciada.

Paso de expediente a la sanidad privada

A principios de Junio me llaman desde el Hospital de Jerez de la Frontera, donde estaban todos mis papeles. Me dicen que me van a operar en una clínica privada en Chiclana llamada Viamed, y que ya ellos se encargan de llamarme. Esto es en Junio. En Septiembre, sin noticia alguna de la clínica, llamo ahí y me dicen que los permisos no están, que en cuanto estén empiezan a llamar a la gente... Una conocida de mis padres, a la que habían pasado en Junio a la sanidad privada al igual que a mí, pero a una clínica distinta, ya está operada para principios de Septiembre. Entonces ya me empiezo a mosquear. A principios de noviembre vuelvo a llamar a la clínica y me dan la misma respuesta, que están esperando los permisos del hospital. Llamo al hospital, donde me dicen que los permisos están dados desde principios de Julio. Así que en este punto ya estoy muy cabreada, decido reclamar y aquí ya me llaman y me dan cita para las pruebas y el preoperatorio.

Preoperatorio

El martes pasado (hoy es viernes) me sacaron sangre y me hicieron un electro como pruebas previas a la operación. Además te hacen rellenar un cuestionario. En este te preguntan si te has operado antes alguna vez, si fumas, si tomas medicación, si eres diabético... En mi caso todo entra dentro de lo normal. No tengo azúcar, no fumo, no tengo ningún tratamiento salvo anticonceptivos y las pastillas de la alergia estacional, así que por esta parte ningún problema. El análisis de sangre está perfecto y el electro bueno, yo siempre tengo las pulsaciones un pelín altas.

Ayer jueves hablé por primera vez con el cirujano que me va a operar y el trato fue genial. Desde el primer momento en el que puse un pie en esa clínica me han tratado de lujo. Los tiempos de espera son mínimos, los profesionales dan un trato amable y personal, de hecho la chica de la recepción se acordaba de mí de un día para otro... ¡Si yo no me acuerdo de los turistas de un rato para otro!

Susana (ya sabéis, del blog Beauty Blog By Susana) me ha acompañado desde el primer momento en esta experiencia, siempre me ha animado a seguir adelante y he recibido de ella el mayor de los apoyos, me dijo que no me quedara con ninguna duda, que le preguntara todo. Así que le hice caso, y aunque tenía pocas dudas, me ha quedado todo clarísimo.

Por ahí se escuchan muchas cosas. Yo he oído de todo y eso que nunca me ha dado por mirar en internet. Me habían dicho que te pasas quince días sin poder mover los brazos, que quitarte los drenajes es lo peor...

Mi cirujano lo que me dijo fue que cada persona es un mundo y que por lo tanto, cada mujer reacciona a esta intervención de manera diferente, pero yo estoy muerta de miedo. No tengo miedo al dolor, pero la anestesia general da mucho respeto.

La intervención, como ya os digo, tiene anestesia general, al menos en mi caso. Me han dicho que durará en torno a hora y media y que me sellarán las incisiones con grapas. Sellarlas con puntos supone al menos una hora más de intervención, así que se supone que cuanto menos tiempo, mejor. 

El médico me comentó que me dejaría una talla 95. Hay que tener una cosa clara: nos dejan una tamaño conforme a nuestro físico. Para mi físico es ideal esa talla, pero para otras personas igual tienen que dejar más o menos. 

Lo que sí se hace es recolocar todas las mamas, dejarlas lo que se dice bonitas, por eso esta intervención está entre cirugía estética y cirugía reparadora.

En cuanto al tema del reposo, ya me ha avisado que no puedo hacer absolutamente nada durante los siete u ocho días siguientes. A partir de ahí cada persona se toma sus tiempos. Hay gente que se recupera antes y otra que más tarde. Esto también influye en la cicatrización. Cuando más te cuides, mejor cicatrizará la herida. 

El tiempo de estar ingresada en el hospital es de mínimo veinticuatro hora después de la intervención, pero esto es lo mismo, depende totalmente de cada persona.

Y ahora pues nada, estoy esperando la confirmación definitiva, pero seguramente me operen el día 19 de Diciembre. Creo que no me ha quedado nada por comentar pero si tenéis alguna pregunta, haré una entrada después de operada y recuperada, así que me la podéis dejar en los comentarios.

Espero que os haya gustado y sobre todo, que os sirva,Sólo me queda daros ánimos a todas las que no se hayan decidido y también agradecer a todas las personas que me han acompañado en esta experiencia, Susana, mi amiga Ana que me acompañó a los análisis, mi padre que  ha venido varias veces a los médicos, mi cuñada y mis suegros lo mismo, siempre que los he necesitado han estado conmigo, a Carmen que siempre me dice que todo va a salir bien, a mi querida Vero, a mi hermana Verónica, que con lo pequeña que es siempre se ha preocupado, a mi amiga Pili, que siempre me anima y se interesa por cómo va todo; a mis tíos Ramón y Cari, que junto con mi novio, fueron los primeros en animarme a ello; a Cristina por ser tan estupenda y estar también siempre pendiente, a mi primo Fabián y Carmen, por ofrecerme su casa cerca de la clínica por si la necesito para algo, a Mari Paz, la madre de mi amiga Ana, por acogerme en su casa cuando lo he necesitado para hacer trámites y pruebas en la clínica; a mi abuela Carmen, que no se le pasa una y siempre me está llamando a ver si hay avances, igual que mi tía Paqui; a mi madre, que siempre está pendiente también de todo, a mi novio, que siempre me animó en este tema, me animó a que siguiera adelante y me acompañó a los médicos, y a ti que me estás leyendo.

¡Muchas gracias!

Coral Garcia

Hola soy Coral, maquilladora y amante de la belleza. Bienvenida a mi pequeño espacio, espero que disfrutes leyendome y no olvides compartir, muchas gracias!!.