Reducción de Pechos. Mi experiencia parte 2: Intervención

¡Muy buenas! ¿Qué tal estamos? Bueno, yo hoy os vengo a contar mi experiencia con la reducción de pechos. Las que me siguen en redes sociales ya sabrán que hace justo tres meses me he sometido a una operación de reducción de mamas. Ya en otro post os comenté mi experiencia para llegar hasta la operación, podéis echarle un vistazo aquí.

Os pongo un poco en antecedentes. Después de varios años esperando en la Seguridad Social para realizarme la intervención, en el pasado mes de Noviembre comencé las pruebas preoperatorias para operarme el 19 de Diciembre. Sin embargo, la clínica me tenía que avisar una semana antes y nada. Así que llamé y me dijeron que hasta el día 28 de Diciembre mi cirujano no tenía quirófano, así que a esperar de nuevo. 

Otra vez el día 28 me aplazan la operación para el día 11 de Enero, ya estaba un poco harta la verdad, porque cuando uno ha esperado tanto... (os recuerdo que fueron tres años de espera más casi uno entero pasando médicos).

Esperando con mucha paciencia y un poco de miedo, el día 31 de Diciembre pillo un gripe importante. 

Llega el día 11 y allá que me voy a la clínica, a las 7 de la mañana, muerta de miedo. Llegué, me registré, y me dieron una habitación y un pijama. Sobre las diez y media de la mañana, me vienen a buscar para ir a quirófano. El miedo que yo tenía era importante, pánico es decir poco, es más, me resulta difícil de describir con palabras la sensación.

Me llevan hacia la zona de quirófanos y el anestesista me pregunta si tengo mocos, pues supongo que me escucharía la voz bastante tomada. Decidió que así, con ese catarrazo no era conveniente operarme, así que después de pasar el miedo de mi vida, me volví a casa.

Me recluí para recuperarme de la gripe, créanme, es lo mejor que hay para curarte de un resfriado, meterte en casa y que no te de ni un poquito de aire. Estuve muchos días con la gripe, me citan para el día 25 de Enero pero mi médico es ahora el que se pone malo... Así que finalmente el 1 de Febrero es el día de la operación.

Te indican no ingerir nada seis horas antes de la operación, pero yo que soy muy precavida tomé la última comida y el último líquido en la cena del día antes. Tampoco debes ir maquillada ni con las uñas pintadas.

De nuevo me fui temprano, pero esta vez se me adelantó una señora al registrarme, así que me dieron una habitación y hasta las doce de la mañana no vieron a buscarme para ir a quirófano.

No sé que día tenía más miedo, si el primero que fui a operarme o esta última vez. Yo soy una persona a la que todo se le nota en la cara, y cada vez que escuchaba un ruido en el pasillo me decían que la cara se me cambiaba... De verdad, estaba muertecita de miedo.

Como os comenté en el anterior post sobre la operación, no me daba miedo ésta en sí, ni el dolor, ni el post-operatorio... No, a mí me daba miedo la anestesia, saber que existe una remota posibilidad de no despertar... Esto me tenía fatal.

Esta vez me llevaron a una habitación un poco más íntima, donde estábamos una enfermera, el cirujano y yo. Cuando me vio los nervios que tenía, incluso me dio la posibilidad de no operarme, pero yo ya estaba decidida, y la verdad es que él me tranquilizó mucho. Para que os hagáis una idea del miedo que tenía, estaba en shock, me costaba hablar, quería llorar y tenía náuseas.

Lo primero que hace el cirujano, antes que nada, es medir y pintar los pechos. A partir de ahí el cirujano va a saber por donde tiene que cortar, coser, etc.

Luego ya me llevaron a quirófano y en la misma camilla me pusieron el gotero en el dorso de la mano y ya ahí, aún sin anestesia, no se por qué, me tranquilicé muchísimo, ya me convencí a mí misma que todo iba a salir bien.

Yo estoy operada de apendicitis y la experiencia fue un poco traumática. Recuerdo un quirófano muy pequeño, muy oscuro, con mucho frío... Esta vez el quirófano era amplio, luminoso, aunque seguía haciendo un poco de frío... Tenían música puesta, sonaba Joaquín Sabina, no recuerdo la canción, pero el personal charlaba entre sí muy animadamente y esto me hizo estar aún más tranquila. Vino el anestesista y me hizo unas preguntas de nuevo, como qué tal estaba de los mocos, si estaba tomando algún tratamiento... Todo era correcto esta vez y ya me puso anestesia.

Os aseguro que es la sensación más placentera que he experimentado en la vida. Sentí un poco de mareó y nada, no recuerdo nada más.

Cuando me operaron de apendicitis, despertar fue horrible. Me dolía mucho la garganta, me dolía todo el cuerpo, la cabeza parecía que me iba a explotar... Pensé que esta vez iba a ser igual pero no. Obviamente desperté en la sala de recuperación un poco aturdida, no sabiendo donde estaba, pero en seguida recuperé la orientación. Esta vez no me dolía la cabeza, la garganta me picaba un poco pero poca cosa, pero sí me picaba mucho la nariz... o sea, me despierto y lo único que me preocupa es que me pica la nariz...

Me habían comentado que al principio no puedes mover los brazos, y que si puedes, duele mucho... Yo quise intentarlo para rascarme la nariz, pero me encontré con un jaleo de cables, tubos... No llevaba mascarilla ya pero sí que me vi los drenajes. La enfermera se dio cuenta de que había despertado y enseguida vino. Me preguntó preocupada que qué me pasaba y cuando le dije que me picaba la nariz se echó a reír. Acomodó los cables para que me pudiera rascar y nada, os aconsejo que no os dejéis llevar por lo que os digan, porque yo los brazos los podía mover perfectamente y sin dolor.

Como os comenté en el otro post, mi operación supuestamente duraría entre 45 minutos y una hora y media. Así que le pregunté a la enfermera que qué hora era y ella me dijo que eran y veinte, y yo, ah, la una y veinte, ¿no? Y me dijo que no, que eran las tres y viente... ¡había estado casi tres horas operándome!

Cuando la enfermera se alejó, escuché que le dijo al anestesista que ya estaba despierta, y él le dijo que me pusieran morfina.

A mí de momento no me dolía nada, así que no entendía por qué me la tenían que poner, pero cuando me la pusieron me debí quedar dormida, porque no recuerdo nada más hasta estar en el ascensor de camino a la habitación. ¡Me habían quitado los drenajes y no me había dado ni cuenta! Lo de los drenajes me habían dicho que era un poco desagradable, así que agradecí no haberme enterado de nada.

Ya en la habitación, al pasarme de la cama donde estaba a la cama de la habitación me mareé un poco y me dieron un poco de náuseas, pero cerré los ojos un minuto y ya se me pasó.

Me animé bastante al estar ya en la habitación, aunque sí me encontraba cansada y con un poco de dolor de cabeza.

El médico vino, les contó a mis familiares que había sido una operación bastante complicada por la forma que tenían mis pechos antes, le había costado colocarlos y bueno, me recomendó apagar las luces, que estuviera todo en silencio y descansar.

Conmigo en la habitación estaban mis suegros, mis padres, mi novio y mi hermana, así que una vez pasó el médico, éste recomendó que se fueran y que me dejaran un poco descansar, que era lo que necesitaba. Yo soy de Sanlúcar y la clínica era en Chiclana, a una hora de camino más o menos, así que ya mi padre, mi hermana y mis suegros se vinieron para Sanlúcar y se quedaron mi madre y mi novio allí conmigo.

Ya os digo que la anestesia no pude pasarla mejor. No tuve náuseas, estuve muy animada, viendo la tele y sin dolor ni nada (tengan en cuenta que estaba totalmente medicada). Una vez haces pipí (en la cuña, obviamente, porque no te dan permiso para levantarte hasta el otro día), y te dan algún líquido y yo pedí agua, pues me notaba la garganta seca. Por la noche me dieron un poco de jamón cocido y queso fresco y lo comí sin problemas, muy poquito a poco, y yo solita.

Durante la noche apenas dormí, lo digo por si alguien se tiene que operar. No me dolía nada, pero hay que tener en cuenta que llevas ya mucho tiempo boca arriba, sin poder cambiarte de postura, en una cama que no es la tuya y encima incorporada, porque te recomiendan no dormir tumbada del todo pues si hay un coágulo, es peligroso que se vaya a la cabeza. Así que lo dicho, me sentía incómoda y me dolía la espalda, pero dentro de lo que cabe, pasé la noche muy bien.

Por la mañana comí algo de desayuno, y la enfermera vino a curarme. Me vi los pechos por primera vez y me dio mucha impresión... todo grapado... uf, pero nada, la cura no duele y ya me pusieron el sujetador deportivo y ¡qué bonitas estaban! Hinchadísimas, pero muy bien colocadas.

Después de eso, a las tres de la tarde me pude ir a casa a empezar la recuperación, que os la comentaré en el siguiente post.

Bueno, he hecho esta entrada, al igual que la anterior, por si a alguien le pueda interesar. si alguien se va a operar y tiene dudas, o simplemente si quieren conocer mi experiencia. Yo estoy contentísima, mi recuperación ha sido dura, más que la operación, pero ya os contaré en el siguiente.

Si alguien quiere preguntarme algo, me puede encontrar en Facebook o Instagram o puede dejarme algún comentario, yo estaré encantada de ayudar en lo que pueda.

¡Muchas gracias y un beso enorme!


Coral Garcia

Hola soy Coral, maquilladora y amante de la belleza. Bienvenida a mi pequeño espacio, espero que disfrutes leyendome y no olvides compartir, muchas gracias!!.